El talento ultra sofisticado de Gursky

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El 7 de febrero del 2007 una foto enorme era subastada en la casa Sotheby’s. En rigor eran dos fotos: un díptico que medía 2,05 metros de ancho por 3,41 de alto. La imagen, llamada 99 cent II, Diptychon, retrataba uno de estos lugares que en Chile se llaman “todo a mil (pesos)”, pero que en este caso era todo a 99 centavos de dólar. Las fotos fueron tomadas por el alemán Andreas Gursky, probablemente en 1999, en Hollywood, California.

Ese 7 de febrero el mundo del arte quedó atónito luego de que la imagen se vendiera a 3,34 millones de dólares. Se convertía así en la foto más cara de la historia. Un récord, superado este año por una foto de Richard Prince.

El mercado del arte, sin embargo, ya había tomado un trago de la misma medicina. En noviembre de 2006 la misma foto de Gursky había sido vendida en otra subasta en Nueva York en 2,48 millones de dólares.

Sí, la misma imagen vendida dos veces. A diferencia de la pintura o la escultura, donde una obra es única, en fotografía una imagen es un original hasta en tiradas de 25 copias. En el caso de 99 cent II, existen seis copias. Sobra decir que Andreas Gursky ha ganado mucha, muchísima plata con esta foto. ¿Pero cómo es posible que una foto pueda llegar a costar tanto? ¿Qué lecciones sacar de la obra de Gursky? Sobre todo en un país como Chile, cuya población es, con seguridad, una de las que más toma fotos en el mundo proporcionalmente hablando.

Para calibrar a Gursky, hay que decir que gracias a él y otros tres o cuatro fotógrafos esta disciplina ha cambiado favorablemente en los últimos 25 años, en que hemos visto cómo la fotografía ha irrumpido como un río en museos, galerías y subastas valiosas. Hay consenso en que cuando los fotógrafos se olvidaron de sí mismos, cuando dejaron de justificar su oficio como un arte ante el mundo, comenzaron de verdad a hacer arte.

En el caso de Gursky, su estilo dio un giro importante en 1992, cuando empezó a manipular sus fotos en el computador; primero, quitando los elementos que ensuciaban la imagen; y luego, lisa y llanamente recreando la realidad. Se dice de él hoy que su estilo es el “realismo asistido”. En el caso de 99 Cent II, se trata “en realidad” de un negocio, pero él manipuló las imágenes: juntó el plano más cercano con el del fondo y acentuó los colores. Es como si en la tienda hubiera agarrado las estanterías del pasillo del fondo y las hubiera puesto casi encima de las más próximas.

¿Qué quiere decir con esto? En una subasta en Sotheby’s el texto de su presentación decía: “Sus fotografías escrutan el paisaje postcapitalista, buscando los significados que definen nuestra vida diaria”. Se dice que él retrata el fenómeno de la acumulación material del capitalismo.

Aunque echando un vistazo a su obra total es posible apreciar otra cosa. Su punto de vista es curioso: es como si el observador –uno mismo– fuera un cíclope que lo ve todo desde la lejanía, sin perderse, sin embargo, ni un detalle, ni el más minúsculo. Lo que se produce en gran medida gracias a sus enormes fotos, que han sido comparadas con las pinturas de paisajes del siglo XIX.

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One Comment en “El talento ultra sofisticado de Gursky”

  1. Becky Says:

    Me gustó tu blog. Sigue escribiendo sobre fotos, que es un tema tan poco tocado en los medios. Un beso,
    B.


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