Archivo para marzo 2009

John Pérez, autor del boloccazo, revela los secretos de su entrometida foto

marzo 20, 2009
Esta impúdica foto de Johnny Pérez fue simple casualidad. Sin embargo, se necesitan dos cosas para que ocurran: oficio y suerte.

Esta impúdica foto de Johnny Pérez fue simple casualidad. Sin embargo, se necesitan dos cosas para que ocurran: oficio y suerte.

En un matrimonio hace dos semanas una niña balbuceó algo sobre el fotógrafo de la fiesta. ¿Que es quién?, le preguntaron. “Pérez, John Pérez. Él es el legendario John Pérez”. En rigor y pese a su nombre como de futura película fantástica chilena, él no es muy conocido así de oídas. Pero si uno menciona el Boloccazo, si le digo que él tomó esa entrometida fotografía en el Festival de Viña del Mar con Cecilia Bolocco danzando alucinada pero con un error de cálculo fatal aunque deliciosamente impúdico, seguro que no volverá a olvidar a John Pérez.

John Pérez, de 47 años, tiene más historias que John Wayne y Johnny Walker juntos. Partiendo por su nombre. Un homenaje a Wayne: como su hermano mayor ya se llamaba Juan, su padre, Juan Pérez Soto, decidió colocarle John.

Pero vamos a la foto. Pues corría el Festival de Viña del año 2000 (John fue a 18 Quintas Vergaras). Era el primero de Canal 13 en solitario después del control de Mega. Pérez iba con otro fotógrafo por el diario “La Nación”. Pero tenían sólo una acreditación. El otro fotógrafo, más joven, le pidió por favor a Pérez que le cediera el asiento. John cedió sin problemas.

“Me metí entre medio del público, hincado en un pasillo junto a otros colegas y quedé al medio del escenario de frente pero más atrás que mi compañero”, recuerda John. “Y en eso comienza la inauguración y sale la Bolocco bailando con bailarines y de repente levanta la pierna. Como mi cámara era de las digitales antiguas uno no podía ampliar las imágenes en la pantalla. Tomé varias fotos pero una sola del momento en que levanta la pierna, aunque sin sospechar nada”.

Con agitación festivalera fue luego a entregarle la tarjeta de memoria con las fotos a su colega, que tenía la misión de despacharlas a Santiago. Pero el tipo no estaba. Eran cerca de las 11, la hora fatal para que “La Nación” las recibiera. John se logra comunicar con el diario y le urgen porque necesitan más fotos, las que llegaron no les satisfacían completamente.

Apuradísimo alcanza a enviar una serie de las suyas. A los minutos recibe un llamado de la laboratorista de fotografía de “La Nación”: “John, se le ve todo a la Bolocco. Y va en la portada del diario”. “Ohhhhh, dije, quedé pa’ dentro. Me van a quitar la credencial, la municipalidad, el Canal 13. ¿Y qué se le verá?, me preguntaba. El diario nos arrendaba un departamento, entonces quería que terminara esa noche para verla en el computador… Finalmente la amplié y se le veía todo”, cuenta Pérez.

Mientras tanto en el diario el editor de noche telefoneaba al editor superior: “Pero se le ve algo”, “no”, “entonces ponla no más en portada”.

La mañana siguiente fue de copiosos llamados. “De diarios, radios, de Argentina, Venezuela, de Miami, de ‘La Nación’ para felicitarme. Salí a buscar el diario y estaba agotado. Primera vez que se agotaba por una foto. Si incluso desapareció el ejemplar del archivo de ‘La Nación’. Se habló todo el día de la foto. Pasalaqua dijo que era trucada, dijeron que yo estaba de acuerdo con la Bolocco, ¡pero de a dónde!: que justo ella levantó la pierna y yo fui el único fotógrafo que la tomó… Y me topé con Pasalaqua y le dije que yo no engaño. Pero él está preocupado de otras cosas. Y la Bolocco dijo que había sido mala leche, que se metieron ¡debajo! del escenario para tomar la foto”.

“Cuando volví al diario todos me felicitaron, aunque algunas mujeres se sintieron ofendidas. Después me llamó el gerente general del diario y me dio un bono en plata”.

La gloria de John Pérez se acabó el verano siguiente. Por reducción de personal fue despedido. Tenía sin embargo fuero por ser del comité paritario de los trabajadores, pero le dio su fuero a otro empleado. “Es una lata que uno sepa que te quieren echar pero que no puedan, eso no me gusta”. Así que John Pérez cedió nuevamente.

Luego probó sacando fotos en programas de televisión, a sugerencia de un amigo vendió levadura con su esposa a amasanderías con buenos resultados e instaló un minimarket en su casa. Pero todavía tenía una cartita bajo la manga: una foto que volvió a revolver el gallinero y con crueles consecuencias para él.

Johnny y la foto XL
Tras meses de cesantía, Johnny llegó a una revista de farándula donde trabajaban su hermana y su hermano, que además era el jefe de fotógrafos. Se supo por esos días que la animadora de televisión Margot Kahl estaba gorda. Se turnaban los fotógrafos para “emboscarla” por orden de la directora. Hasta que un día, estando John de guardia, pasan a buscar a Margot Kahl a su domicilio. En un radio taxi con vidrios polarizados la siguieron hasta una reparadora de vehículos donde Pérez sacó su teleobjetivo, y sin que ella se diera cuenta, le asestó varias clicks. La foto la rompió en los medios faranduleros, tanto, que al final todos usaron la imagen indiscriminadamente. La directora de la citada revista le exigió a John, que no tenía contrato, que cediera los derechos de la foto para poder demandar a los medios que la habían usado. “¿Pero y qué gano yo?”, “nada”, “entonces no puedo ceder los derechos”, “entonces tu hermana y hermano podrían tener problemas”, fue la amenaza de la mujer. Y John Pérez cedió nuevamente.

Pero aclara: “Uno no es paparazzi, a uno lo manda el editor. Me carga seguir a la gente así”.

Hoy el legendario Pérez, John Pérez, se dedica a los eventos y matrimonios. Qué tal un matri fotografiado por el autor del boloccazo.