Archivo para julio 2009

Terry Richardson, el primero que le dijo a Obama: “Saquémonos una foto”

julio 10, 2009

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Muchos se preguntaron si había sido una decisión correcta la de Barack Obama cuando en julio del 2007 se dejó fotografiar por Terry Richardson para la revista “Vibe”. Un sector de la galería en internet decía que lo realmente riesgoso había sido posar alegremente junto a Richardson en una foto para el recuerdo que le pidió, era que no, el mismo fotógrafo, cuando la manía por anudar un recuerdo con el virtual candidato presidencial negro nacía a la par de una sensación de vértigo dentro de la historia de la democracia. Se decía que los rivales de Obama y los ultra conservadores sacarían un provecho siniestro de esta fotografía invocando los presuntos antecedentes desviados de Richardson.

Lo curioso es que la foto de ambos prendió como un reguero de pólvora a través de internet, y si Richardson ya era famoso, llegó a las nubes de popularidad. Y Obama por su lado, carismático hasta el tuétano, y astuto, se aseguraba una visibilidad mediática importante trasluciendo la calidez que a la gente tanto le gusta.

La historia de “saquémonos una foto con Obama” –como lo hicieron periodistas chilenos y luego colombianos en Washington en junio pasado- ha llegado lejos, y al final la imagen junto a Richardson no lo perjudicó en nada. Todo lo contrario, al igual que al loco de Richardson, que venía juntando arte, moda chic y pornografía con bastantes elogios y repudios. Conocidas son sus sesiones de foto donde a medio camino el tipo se embala con la modelo de turno en un juego erótico que obliga a los asistentes a agarrar las cámaras y tomar las fotos. Es parte del juego. “Siempre he dicho que más que tomar fotos, yo produzco fotografías”.

La última gracia de Richardson es el calendario Pirelli 2010 del que acaban de mostrar un adelanto. Y se nota la mano del tipo por el exhibicionismo de las chicas. Exhibicionismo que es como su sello. Richardson convocó a 11 modelos a la zona de Bahía, en Brasil, y tomó 100 mil imágenes de las que serán seleccionadas sólo 50 para el calendario que se lanzará el 19 de noviembre en Londres.

La ubre de la vaca

Terry comenzó a sacarle lustre a sus locuras a mediados de los 90 cuando fotografió moda para editoriales usando luces crudas. Su sello era la antítesis de las super producciones fotográficas de tipos como Nick Knight o Stephen Meisel. Era como oponer la canción punky al engolado rock sinfónico como efectivamente ocurrió a fines de los 70.

Justamente esa réplica punk llevada a la fotografía fue lo que encumbró a Richardson. Destacó por lo que hizo con marcas como Gucci, Levi’s, Hugo Boss, Tom Ford y otros que lo han buscado por esas vísceras punkies.

Cuando niño tuvo muchos problemas de adaptación social; tímido a rabiar durante su niñez en California, quedó marcado cuando su padre, Bob Richardson, un fotógrafo de modas que tuvo un esplendor intenso y breve arruinado luego por la esquizofrenia, abandonó a la familia para irse con una actriz de 17 años llamada Anjelica Houston. Su madre se vengó de él levantando polvareda con Jimmy Hendrix y Keith Richards.

Bob murió en 2005. Pocos años antes, cuando debido a la enfermedad vivía en la calle y del amparo del Estado, se rejuntó con Terry, trabajaron en algunos proyectos incluso, y se produjo una suerte de reconciliación.

Y el padre, apóstol del sexo, las drogas & el rock and roll, le trasvasijó fielmente la fe a Terry, que hizo de esos mandamientos una postura fotográfica, aunque con los años cada vez más decantada en sexo.

Al diario “The Guardian le comentó el año 2004: “A mí personalmente no me gusta el porno. Las cosas de carácter porno me irritan porque hay demasiada tristeza y dolor en ese mundo; tan poca alegría y placer. Yo no consumo pornografía, ni siquiera voy a los topless como la mayoría de mis amigos. No me gusta explotar a nadie y todos se divierten cuando los fotografío”.

Una de sus fotos más famosas fue la que le tomó a la modelo Josie Moran para la marca Sisley el año 2001. Josie salía con la boca salivando leche y delante de ella estaba la ubre de la vaca. U otra, para la marca Katharine Hamnett, donde una modelo viste una faldita tan corta que se le ve el bello púbico.

Quienes lo han entrevistado creen que sus sesiones fotográficas son en realidad un montaje de su neurosis sexual y a la vez una proyección de sus fantasías adolescentes.

Es reiterativo que los periodistas le consulten si sus fotos son pornográficas. Durante el trabajo para Pirelli no fue la excepción. Dijo: “El desnudo sí escandaliza, ¿y la guerra no?”

Pero esta otra cita, a propósito de una exhibición en una galería artística, es más desconcertante: “Quiero decir que no creo que yo sea un adicto al sexo, pero sí tengo asuntos, toneladas de asuntos. Como que el significado de esta exposición podría ser la crisis del meridiano de mi vida. O quizás como dejé hace años de beber y drogarme, debo llegar alto en el sexo y ser exhibicionista. O quizás pase porque de niño fui tímido, en cambio ahora soy un tipo poderoso que domina a todas estas chicas”.

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